Valencia, 19 sep (EFE).- El microbiólogo Francisco Mojica, aspirante a los Nobel de Medicina y Química como padre de la técnica de edición genética CRISPR/Cas 9, ha asegurado hoy que esta herramienta permitirá avances en múltiples áreas: desde curar enfermedades hasta recuperar el sabor del tomate.

Mojica ha ofrecido hoy una rueda de prensa en la Universidad Politécnica de Valencia antes de ser investido doctor honoris causa por primera vez en su carrera profesional.

Este científico ilicitano, que trabaja en la Universidad de Alicante, ha asegurado que el reconocimiento universitario, por parte además de un centro valenciano, supone “lo más grande”, para un profesor que “defiende la educación e investigación pública”.

Francisco J. Martínez Mojica (Elche, 1963) se licenció en Biología en la Universidad de Valencia en 1986 y, una década después, se incorporó a la Universidad de Alicante como profesor titular.

Allí fundó el grupo de investigación en Microbiología Molecular centrado en el estudio de las secuencias CRISPR (Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats), de las que fue su descubridor inicial.

Mojica supo asignar correctamente a esta secuencia el papel fisiológico que desempeña, y es que, junto a unas proteínas asociadas, la secuencia forma el sistema CRISPR/Cas que, convenientemente manipulado, sirve para modificar de forma muy específica, precisa y sencilla, genomas de todo tipo, incluido el humano.

En 2015, la revista Science lo consideró el descubrimiento del año, y en 2016, Eric S. Lander, investigador del MIT, publicó el artículo titulado “The Heroes of CRISPR”, donde reivindicaba la contribución clave de Mojica al hallazgo científico.

Desde entonces, no han cesado los galardones y reconocimientos a su labor, incluido el Premio Jaime I de Investigación Básica (2016) o el Premio Albany (2017).

“Esto supera a cualquiera, a menos que seas de cartón y plástico. Cuando pasa una vez uno lo lleva bien; cuando pasa todos los días durante dos años te supera. Me duele decir que no, no tener tiempo para contar lo que siempre he querido contar, y eso genera frustración”, admite.

Y es que el proceso de edición genética basado en los descubrimientos de Mojica podría permitir generar microorganismos que redujesen la resistencia a antibióticos, conocer cómo evolucionan los virus y, en aplicaciones animales o vegetales, “prácticamente modificar el libro de texto de cualquier ser vivo”.

Las aplicaciones son tan dispares que incluso se podría utilizar bacterias como discos duros, ya que son capaces de almacenar, por ejemplo, píxeles de una fotografía o una película, codificados en su ADN.

“Podremos editar la información genética de cualquier ser vivo, eliminar problemas o añadir propiedades. Esto implica que se pueden curar enfermedades o identificar los determinantes del sabor de los tomates, casi cualquier cosa, porque se puede reescribir el ADN”, ha detallado.

Mojica ha defendido el papel de la investigación española “a pesar de la escasez de medios”, y ha reclamado a la Administración una apuesta decidida en este campo.

“Miremos a otros países, como China, que han multiplicado por diez la inversión en este campo. Son los primeros que han llevado a cabo modificaciones de embriones humanos en ensayos clínicos utilizando estas herramientas para curar el cáncer, el sida o el papiloma”, ha concluido. EFE

 

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